Intersticios. La tensa Calma




Fotografías: Servidor Local


Servidor Local

Exposición individual Axelle  Russo

17 de Junio - 22 de Julio de 2023


La obra escultórica de Axelle Russo se vincula a la noción de frontera tanto en un sentido metafórico como estructural. A través de distintos materiales asociados a objetos funcionales y domésticos, su práctica busca encarnar la sensación de movimientos libres. Para ello, retoma referencias que van de la historia a la biología, cuestionando la estaticidad identitaria y física de estas demarcaciones.

Intersticios, la tensa calma nos sitúa entre mapas laberínticos e imaginarios que se ramifican. Alude a paisajes abiertos que invitan a pensar en los caminos como espacios lúdicos. Nos lleva entre estructuras al borde del colapso que, sin embargo, se sostienen; otras en cambio, asemejan territorios como organismos vivos. En la tensa calma, se abre un umbral de posibilidades. Lo que pareciera fijo y rígido se transforma en un respiro desahogado.

Es así que nos internamos entre múltiples caminos. Caminar es casi algo instintivo, salvaje1. El acto mismo nos lleva a lugares impensables, a veces por cuestiones políticas, sociales y otras por necesidad o intuición. Sin embargo, las obstrucciones que se presentan son amplias: rejas, muros, delimitaciones territoriales. Se nos disputa quiénes somos. Algo intuitivo como caminar se vuelve un obstáculo y nos encontramos con fronteras ideológicas y físicas. Los espacios se cierran, se privatizan, se nacionalizan. Pero, nuestros cuerpos aún así los transgrede, una y otra vez2.

A manera de cuestionamiento, Axelle Russo prefiere imaginar el intermedio de estos caminos, lo que sucede antes de atravesarlos, de ir más allá. ¿Qué pasa en ese intersticio? ¿Cómo en la tensión que se genera al cruzar las fronteras –rígidas y violentas–, también hay una oportunidad para dislocarlas? No estar aquí, ni estar allá, sino entre. No hay líneas rectas, no hay binarios, sino una sensación constante
de fluidez y transformación. El intersticio es un espacio-membrana que respira y palpita tembloroso mostrándose siempre inestable. Es ahí, donde las zonas grises, o quizá más bien de luz y de un instante de calma, permiten la libertad de movimiento y ponen en pausa las cargas culturales e identitarias.


Así, en Intersticio la tensa calma las formas se contraen y dilatan, mientras que nosotrxs nos convertimos en personas del intervalo3, nos detenemos en éste, vemos, sentimos con el cuerpo, antes de seguir por un camino alterno. Ese camino es imaginado por nosotrxs y ya no una imposición. El habitar temporalmente los intersticios nos lleva a trazar nuestras propias rutas, realizando acciones corrosivas4 que evidencian la fragilidad de las fronteras y la porosidad inherente a sus ecosistemas.




1 Marqués Juan “El mundo por delante”, Caminar (William Hazlitt, Robert Louis Stevenson), p. 18, España, Nórdica Libros.

2 Algunas ideas sobre el caminar a las que se refiere el texto parten del libro Wanderlust. Una historia del caminar de Rebecca Solnit.

3 En Elogio del caminar “La oblicuidad social”, David Le Breton refiere al caminante como una persona del intersticio y del intervalo “del que está entre las cosas”.

4 Lang, Fernanda, La frontera como intersticio.Reflexiones en torno a la violencia epistémica de las fronterizaciones retoma el concepto de Alejandro Grimson de “acciones corrosiva” que refiere “a los agenciamientos sociales y culturales que apuntan a provocar la ruptura, la elaboración o la disolución de sedimentos concretos. REMHU, Rev. Interdiscip. Mobil. Hum., Brasília, v. 28, n. 59, ago. 2020, p. 15-30